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+34 914 320 779 Gestionar las marcas desde su singularidad yendo más allá de lo tangible, construye vínculos poderosos. Lo que mantiene vivas a las marcas y las hace crecer es la conexión con sus públicos y el deseo de servirles. La máxima atribuida a Santa Teresa de Calcuta «El que no vive para servir, no sirve para vivir», es plenamente aplicable al mundo del Branding.
29 de abril de 2026
En el mundo de las marcas la idiosincrasia hace referencia al conjunto de características que las diferencian, a su singularidad. La ciencia nos indica que, aunque los seres humanos compartimos el 99,9% del ADN, el 0,1% restante genera diferencias únicas, incluso, entre gemelos idénticos. Esta diversidad y nuestra capacidad para interactuar en diferentes ecosistemas sociales y culturales, constituyen el motor de la vida. Las marcas son espejos en los que buscamos el reflejo de nuestra personalidad.
El símil del espejo es muy útil en Branding, especialmente, en lo referente a la concepción de las marcas, a su génesis. El efecto de los espejos obedece a un fenómeno físico denominado reflexión especular. Los rayos de luz colisionan contra la superficie (vidrio con una capa de aluminio o plata), formando imágenes de los objetos situados enfrente.
“Las marcas son espejos en los que buscamos el reflejo de nuestra personalidad”
Si el espejo es plano refleja fielmente los objetos situados frente a él. En el caso de los espejos esféricos, deforman las imágenes en función de que sean convexos (curvados hacia afuera) o cóncavos (curvados hacia dentro). Es propio de las marcas políticas usar “espejos esféricos” en su comunicación para distorsionar la realidad.
Si una marca quiere que sus públicos se vean reflejados en ella sin distorsiones que dificulten la generación de vínculos emocionales y racionales fidedignos, debe utilizar materiales de calidad. Los mejores espejos usan vidrio con bajo contenido en hierro (extra claro), de 4 a 6 mm de espesor y revestimiento de plata para una mayor reflexión y durabilidad. La similitud con las marcas la encontramos en la necesidad de profundizar en la identidad estratégica, en definir con claridad el propósito, antes de iniciar su creación. La investigación de públicos como fase previa a la construcción de la marca, proporciona la posibilidad de conocer a los clientes para poder diseñar el mejor espejo en el que puedan fijar su mirada. Si los clientes se ven reflejados en una marca es porque se identifican con lo que ven, por eso, la mayor fidelidad se obtiene cuando un cliente se siente parte de la marca, no solo cuando la consume.
En las marcas importa su alma y el propósito que las guía, en el caso de las personas, esa energía se trasluce a través de la mirada. Cuando se trata de marcas, independientemente de que sean: personales, comerciales, corporativas o institucionales, su alma se refleja a través de la actitud de sus responsables ante las diferentes realidades que afectan a su entorno. La Responsabilidad Social Corporativa (RSC) aplicada a las organizaciones que están detrás de las marcas, consiste en su compromiso para gestionar adecuadamente los impactos sociales, económicos y ambientales, trascendiendo las obligaciones legales. Su objetivo primordial es contribuir activamente al desarrollo sostenible y al bienestar social. Este enfoque responsable genera fidelización y atracción de clientes vinculados a criterios socialmente responsables; imagen de marca confiable y diferenciación frente a otras organizaciones con menor sensibilidad social. La responsabilidad social implica empatía, no atender a criterios RSC, lo contrario.
Las marcas actúan como entornos sociales vinculados a la condición humana, aportando soluciones de integración ante dos factores clave de sociabilidad: interdependencia y sentimiento de pertenencia, en perfecta armonía. El ecosistema que se genera en torno a una marca, constituye un «cerebro social» formado por individuos y colectivos fuertemente cohesionados, lo que no quiere decir que no sean vulnerables a la decepción. No cumplir la promesa de marca puede destruir en segundos la confianza más arraigada.
«No cumplir la promesa de marca puede destruir en segundos la confianza más arraigada»
La conexión social que se genera a través de los vínculos de marca es muy poderosa. Solo hay que fijarse en el inmenso poder y perdurabilidad de las marcas religiosas que cuentan con siglos de vigencia, o de las marcas sociales formadas por organizaciones vinculadas a los principales movimientos ideológicos: liberalismo, socialismo y nacionalismo. También son dignas de consideración las marcas comerciales que llevan entre uno y tres siglos entre nosotros, por ejemplo: Cinzano (1.757); Guinness (1.759); Colgate (1.806) Levi Strauss & Co. (1.853); Nestlé (1.866); Coca Cola (1.886); Gillette (1.901), etc.
«Si la voluntad mueve montañas, las marcas mueven civilizaciones»
La capacidad conductual de una marca bien construida y sincronizada con sus públicos es extraordinaria. Si la “voluntad mueve montañas”, las marcas mueven civilizaciones, como en el caso de las marcas religiosas más antiguas, plenamente vigentes en el siglo XXI: hinduismo, con raíces en la antigua India; judaísmo y cristianismo, religiones monoteístas con raíces históricas comunes; zoroastrismo: antigua religión persa de la que surgieron conceptos como el libre albedrío; budismo, surgido en la India en el siglo IV a. C. o el confucianismo y el taoísmo, surgidas en China, hace más de 2.400 años.
“La capacidad conductual de una marca bien construida y sincronizada con sus públicos es extraordinaria”
Las marcas que perduran tienen una característica común, la ductilidad. Adaptarse a la demanda, sobrevivir y crecer es su objetivo primordial, esto incluye a las marcas sociales que requieren una especial capacidad de adaptación, transformación y reorganización especial ante situaciones críticas. En estas circunstancias, las marcas, independientemente de su condición, no sobreviven gracias a la resiliencia, que tiene que ver con volver al estado original, perduran por su capacidad regenerativa, por ser capaces de adaptarse y reinventarse para sobrevivir a nuevos entornos sociales, económicos y políticos.
Las marcas generan redes de clientes y prescriptores interconectados a través de los medios y canales de comunicación y comercialización, tal y como sucede con las redes neuronales en el sistema nervioso. Esas redes biológicas, formadas por conjuntos de neuronas comunicadas a través de impulsos electroquímicos, procesan la información y generan comportamientos. Los públicos vinculados a las marcas tienen capacidad de aprendizaje, se adaptan a nuevas tendencias transmiten impulsos al mercado y pueden considerarse la inteligencia de las marcas.
“Los públicos vinculados a las marcas pueden considerarse la inteligencia de las marcas”
Los científicos, Santiago Ramón y Cajal, considerado el padre de la neurociencia y Camillo Golgi, obtuvieron en 1.906 el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones en relación con la estructura del sistema nervioso. Su descubrimiento consistió en demostrar que dicho sistema está formado por conjuntos de células separadas entre sí, generando pequeños espacios. La conexión existente entre ellas es lo que se conoce como sinapsis neuronales y se dividen en tres tipos: las químicas que usan neurotransmisores, las eléctricas que permiten el paso de iones y las mixtas que combinan los dos tipos (químicas y eléctricas).
Extrapolado al mundo del Branding, analizar adecuadamente las “sinapsis” que conectan a los clientes entre sí y a estos con sus marcas es vital. Si el Brand Manager no conoce los procesos de comunicación entre sus “neuronas” (clientes y prescriptores), no podrán alimentar esas “redes neuronales” con impulsos que generen aprendizaje, memoria y conducta de sus productos y servicios en el mercado. Por supuesto, para que todo esto suceda, las marcas deben aporta valor.
Etimológicamente, metafísica proviene del griego “meta” (más allá) y “physis” (naturaleza, físico), «más allá de lo natural o físico». La metafísica, rama esencial de la filosofía, estudia la estructura y principios de la realidad más allá de lo físico. A través de la metafísica profundizamos en las causas para comprender sus efectos.
En el tratado “Metafísica” de Aristóteles, conservado en la Biblioteca Apostólica Vaticana, el conocido filósofo de Estagira (Grecia) indica que los principios de la realidad se sitúan en el mundo sensible, no en el inteligible, como afirmaba su maestro, Platón. Efectivamente, ir más allá en el ámbito del Branding implica trascender a lo que puede ser comprendido a través de la razón, sin que intervengan los sentidos. En lo referente a las personas, es decir a los consumidores de las marcas, las emociones deciden y las razones justifican. Según algunos estudios vinculados a la neuro-investigación aplicada al Marketing, entre el 85% y el 90% de las decisiones de compra se toman de manera no consciente. El Neuromarketing, junto a otras técnicas de investigación: cualitativas (focus group, entrevistas y líderes de opinión) y cuantitativas (encuestas, Bug Data y Analytics), facilita la comprensión sobre las actitudes de consumo en torno a las marcas y a los factores de fidelidad o infidelidad.
“Entre el 85% y el 90% de las decisiones de compra se toman de manera no consciente”
Para comprender el mundo de las marcas hay que estar dispuestos a ir más allá de lo tangible para definirlas e instrumentalizarlas como uno de los intangibles más valiosos de una organización. Solo así podemos concebir e implementar estrategias eficaces que beneficien a la marca y a sus públicos. La investigación de públicos y el estudio de los mercados proporcionan el conocimiento necesario para construir marcas poderosas al servicio de quienes no solo forman parte de ellas, sino que son la propia marca, los clientes.
Corporate strategy expert. Senior corporate communications advisor
CEO Veratya Estrategias Corporativas
Director académico y profesor:
Profesor: Comunicación corporativa y Branding